Imaginemos una equilibrista entre familia y negocio: así opera la empresa familiar, gestionando tensiones constantes entre emoción y racionalidad. Destacan cinco paradojas: innovación (tradición vs. cambio), gobierno (familia vs. negocio), sucesión (protección vs. autonomía), crecimiento (control vs. expansión) y riesgo (prudencia vs. oportunidad). Las empresas que perduran no eliminan estas tensiones, sino que conviven con ellas mediante pensamiento paradójico. Aceptan el conflicto, lo gestionan abiertamente y lo convierten en ventaja competitiva, manteniendo equilibrio y visión a largo plazo sin perder su identidad esencial.
Generación familiar y decisiones de financiación
La empresa familiar es el verdadero motor de nuestra economía y sus decisiones financieras no solo se basan en...


